14.2.16

LA READAPTACIÓN SOCIAL COMO DERECHO HUMANO. SITUACIÓN EN LA PROVINCIA DE LA PAMPA

Por Alejandro Osio  y Esteban Torroba (*)


I. Introducción.
            Este trabajo presenta un estado de situación sobre el derecho humano a la readaptación social de las personas en conflicto con la ley penal en la provincia de La Pampa.
            Para ello, se realiza un recorrido histórico sobre la evolución de las instituciones y los mecanismos jurídicos que han existido en el ámbito provincial para asistir al colectivo de personas criminalizadas.
En primer lugar, se aborda la situación de la Asociación Civil Patronato de Liberados de la Provincia de La Pampa, nacida en la década de 1970, bajo un contexto ideológico que propiciaba la creación e intervención activa de entidades privadas con fines caritativos y altruistas, como alternativa para reemplazar a un Estado que se suponía actuaría en forma burocrática, pesada y poco eficiente en la asistencia de estas personas. Luego, se analiza cómo esta entidad fue absorbiendo cada vez mas funciones delegadas formalmente por el Estado provincial y ampliando la cifra de personas que debía asistir, sin recibir el apoyo público necesario para poder hacer frente a esta situación. Esto, hasta arribar en el año 2010 a una profunda crisis económica, estructural y de personal que llevaría a replantear el papel mismo del Estado frente a la readaptación social. 
En segundo lugar, en este contexto crítico, se efectúa un examen de la Ley 2831, dictada por la Cámara de Diputados de la Provincia de La Pampa a principios del año 2015, mediante la cual se crearon el Ente de Políticas Socializadoras y la Unidad de Abordaje, Supervisión y Orientación para Personas en Conflicto con la Ley Penal.
Con posterioridad a ello, se concreta la recopilación y análisis de normas jurídicas de derecho legal, constitucional e internacional de los derechos humanos, así como de otros instrumentos útiles que carecen de naturaleza normativa, que reconocen a la readaptación social como derecho humano y describen las obligaciones exigibles al Estado.
A su vez, se complementa el punto anterior con un estudio más preciso sobre la naturaleza jurídica del derecho humano a la readaptación social, objetivo que comprende la definición de su esencia y la determinación precisa de sus alcances, para lograr clarificar su exigibilidad y la delimitación de la responsabilidad estatal.
Paralelamente, se introducen reflexiones sobre la posibilidad de que, frente a una criminalización selectiva, estigmatizante y excluyente impulsada por el Estado a través de las instancias oficiales de control social, resulte necesario imponer a su cargo una obligación de adoptar medidas de acción positiva para eliminar las condiciones de exclusión que ha contribuido a crear.
Por último, se relevan los medios a disposición de la provincia de La Pampa para afrontar los desafíos de asumir la readaptación social como derecho humano que merece una respuesta integral.

11.2.16

UNA NUEVA CAMPAÑA MEDIÁTICA DE LA DERECHA: EL NÚMERO DE DESAPARICIONES FORZADAS EN LA ARGENTINA Y EL CONCEPTO DE GENOCIDIO

William Connolly
También sucede que en este campo legal, como en cualquier otro, la relación entre los sentimientos sociales y a imposición de medidas penales es interactiva, más que unidireccional. Con el tiempo la prohibición legal y el castigo a ciertas conductas pueden inducir cambios en el sentimiento social, y una conducta que alguna vez se consideró tolerable quizás se torne reprobable desde un punto de vista moral o emocional. Por ende, el derecho penal puede inducir o seguir a la opinión pública” (Garland, David: Castigo y sociedad moderna”, Siglo XXI editores, México, 1999, p. 78).

 Por Eduardo Luis Aguirre

En los últimos tiempos, se ha reavivado, por parte de los medios de comunicación afines al gobierno (en general a partir de las declaraciones públicas de referentes políticos de la derecha), una pretendida polémica respecto del número de desapariciones forzadas que se perpetraron en la Argentina durante la última dictadura cívico militar. Si la finalidad de esas afirmaciones es poner en crisis la noción de genocidio -ratificada en el caso argentino por una multiplicidad de pronunciamientos judiciales concordantes- a la hora de caracterizar lo ocurrido en nuestro pasado reciente, debería recordarse que, con prescindencia de dichas sentencias, la propia legislación aplicable y la doctrina más actualizada brinda pautas inequívocas para llegar a conclusiones certeras sobre el tema. En ese sentido, las respuestas a cualquier tipo de cuestionamiento respecto de los requisitos que deben darse para que se considere cometido este delito contra la humanidad, emergen de la propia redacción del artículo II de la Convención de la Organización de las Naciones Unidas sobre Prevención y sanción del Delito de Genocidio (CONUG), y saldan la discusión acerca de si la destrucción del grupo debe abarcar a la totalidad o a una parte del grupo de víctimas, sin importar el número de víctimas ocasionadas. El planteo ya había sido anticipado por William Connolly en 1974, ratificando la condición problemática del concepto de genocidio: “¿Qué sucedería si nos enfrentáramos con una situación en la que el exterminio no es completo….?” (1).

9.2.16

SALIR DE PRISIÓN: LA OTRA CONDENA

Por César Manzanos Bilbao (*)

En este comentario sobre la situación de las personas encarceladas a su salida de prisión, el autor expone las principales necesidades del ex-recluso, aporta datos referentes a estas necesidades extraídas de un estudio realizado en 1991, y ofrece algunas recomendaciones para afrontar con éxito la excarcelación

Tras la constatación del fracaso de los programas de «tratamiento penitenciario» vinculados a las ideologías de la resocialización penitenciaria que estuvieron de moda en los años 60 y 70 (Martinson R., 1974) y que comienzan a entrar en crisis en la década de los 80, se confirma la necesidad de plantear un modelo de ejecución penal fundamentado en la privación de libertad respetuoso con los derechos legalmente tipificados de las personas presas, con el fin de evitar lo más posible los efectos desocializadores de la reclusión, así como el plus de penosidad que supone el incumplimiento de las normas contenidas en la legislación sobre las condiciones en las que ha de ejecutarse esta pena. 

7.2.16

LA SEGUNDA REVOLUCIÓN DE LOS ESCLAVOS: HAITÍ RECHAZA LA INTERVENCIÓN DE LA OEA



Por Eduardo Luis Aguirre

Haití intenta definir su compleja situación política e institucional, sobre el filo del vencimiento del mandato constitucional del Presidente Michel Martelly. Treinta años después del régimen sangriento de "Baby Doc" Duvallier, el sufrido pueblo antillano no logra superar una historia compleja de postración, expoliación imperialista y atraso, a pesar de haber sido el primer país latinoamericano en declarar su independencia, en la recordada y heroica revolución de los esclavos (1791-1804). 
El país más pobre del continente es, además, el más injusto. Su opulenta y corrupto clase dominante (el 4% de la población) posee el 64% de las riquezas de la nación. La expectativa de vida es de poco más de 50 años. El 70% de la población vive en condiciones de extrema pobreza. La mitad de la misma sobrevive con menos de un euro diario y únicamente el 30% de los habitantes de la región más desfavorecida de la histórica Isla Española posee agua potable. El terremoto de 2010 terminó de sepultar al país en las condiciones de desastre colectivo más dantesco. Los indicadores de conflictividad y privación social son, en la actualidad, inimaginables.
No obstante, en este escenario desesperante de desolación, los haitianos acaban de rechazar de plano la intervención de la OEA y piden que el mundo respete las decisiones populares con prescindencia del desembarco de una institución a la que profesan una comprensible desconfianza. Desde la oposición hasta la propia iglesia católica se han opuesto a la injerencia de la entidad. No les falta razón. Los isleños intuyen que la OEA responde a los designios de los Estados Unidos, que ha adoptado medidas económicas que , entre otras calamidades, aplastaron la producción arrocera haitiana, asestando un golpe de gracia a la endeble economía del país, que todavía sigue pagando el precio a la osadía épica de haber sido la vanguardia de la independencia de las colonias americanas. Como contrapartida de esta repulsa, la CELAC, que enviara una misión de cancilleres a Puerto Príncipe, acaba de lograr un compromiso del gobierno y el senado haitiano de avanzar hacia una solución consensuada de la crisis asegurando la paz y la vigencia de las instituciones democráticas, bajo las cuales debería culminar el complejo proceso electoral iniciado el año pasado, sospechado de irregular. Una nueva muestra de la representatividad y legitimidad de la Comunidad, que es visibilizada como una expresión genuina de los gobiernos y los pueblos de la región, a diferencia de la burocracia creada por Washington para disciplinar los asuntos de su patio trasero.
Video originario de Telesur.

COMO REMEDIO, VENENO


Por Nora Merlin

“No acepten lo habitual como cosa natural pues en tiempos de Desorden sangriento, de confusión organizada, de arbitrariedad Conciente, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer Imposible de cambiar”.
Bertolt Brecht

La ciudadanía, los medios de comunicación, los políticos e intelectuales manifestan su repudio a la violencia social, la inseguridad y los denominados “linchamientos”. Estos actores sociales plantean un debate estéril e improductivo, que se pregunta si es peor matar a robar, si está bien o no linchar a un semejante en defensa propia, si en estos casos es válida la llamada “justicia por mano propia”. Las perspectivas teóricas presentan algunas similitudes y análisis que no avanzan más allá de los límites planteados por las categorías morales, que suponen exclusivamente la actividad del juicio sobre el bien y el mal. Casi todos estamos de acuerdo y diagnosticamos lo que se presenta como obvio, que en los linchamientos y en la cuestión de la inseguridad, que tanto nos concierne y nos hace hablar, no se cumple el pacto o contrato social que, según Hobbes, es aquello que permitiría salir del estado de naturaleza fundando el Estado. Verificando su fracaso, cabe preguntarnos cómo hay que proceder sabiendo que en aquellos países en los que se aumentó el castigo a la violencia y a los hechos delictivos, la problemática de la inseguridad no mejoró. ¿Deberíamos cambiar la “naturaleza del hombre”, como denominaba Hobbes a las pasiones, para que la gente obedezca dicho contrato, o más bien es necesario empezar a pensar lo social con otras categorías diferentes a las propuestas por los teóricos contractualistas (Hobbes y Rousseau, digamos) cuatro siglos atrás? 

DEMOCRACIA Y DERECHOS HUMANOS EN LOS PUEBLOS ORIGINARIOS DE AMÉRICA

       
Por  Pablo Guadarrama González (*).





Con anterioridad ya ha sido cuestionado el planteamiento comúnmente aceptado, según el cual la democracia y los derechos humanos constituyen un producto exclusivo de la cultura occidental.[1]  Al aceptar este último criterio se ignoran no solo las conquistas y aportes que al respecto lograron algunas civilizaciones del Oriente Antiguo, sino también las experiencias y concepciones de otros pueblos posteriores que se desarrollaron antes de la conformación de  la cultura occidental o simultáneamente, pero sin contactos con ella, como el caso de los originarios del continente americano.[2]
Ante tal situación emergen las siguientes interrogantes: ¿Acaso las culturas ancestrales de América, especialmente las más avanzadas, no desarrollaron criterios y prácticas que hoy podrían dignamente ocupar algún lugar entre los antecedentes universales de los derechos humanos y la vida democrática? ¿Prevalecía o no entre estos pueblos una autoconciencia de su respectiva condición humana?
¿En qué medida han sido justipreciadas las ideas y experiencias sobre la democracia y los derechos humanos en algunos de los pueblos ancestrales más desarrollados de América o en los mestizos emergentes durante el proceso de conquista y colonización europea?
¿De qué forma la producción filosófica generada por los llamados «pueblos periféricos», como en el caso de los latinoamericanos, debe considerarse valiosa en la construcción y desarrollo de concepciones y prácticas democráticas y de respeto a los derechos humanos?
¿Acaso la elaboración y promoción de ideas de corte humanista constituye patrimonio exclusivo de la llamada cultura occidental, independientemente de una mayor o menor divulgación  de las elaboradas en otras latitudes y épocas?     

5.2.16

LA JUVENTUD

Por Ignacio Castro Rey (*)

Lo que alguna gente llamaría esteticismo de alto nivel es el único y razonable modo que Sorrentino ha encontrado para adentrarnos en la amarga tragedia de vivir. Quizás es también la única vía que tenemos de soportar la hipotética clonación de la especie que él intenta retratar, precisamente en el punto justo de su condición mortal. Según recordaba en su momento Nietzsche: “Sólo como fenómeno estético se justifica el abismo del mundo”.

4.2.16

EL PENSAMIENTO CRÍTICO EN LAS ESCUELAS DE DERECHO


Por Eduardo Luis Aguirre

Hay un axioma básico, que debería ser explicado a los estudiantes de abogacía en las primeras oportunidades en que asisten a clase: el derecho es política.
Y luego, debería explicárseles también, aunque con mayor detalle, que el derecho no es neutral, que su función es reproducir las jerarquías sociales y naturalizar las relaciones de producción y explotación de una sociedad, y que por eso mismo es selectivo, clasista, patriarcal y conservador.
Sin embargo, y no casualmente, estos conceptos los incorporan los estudiantes bien avanzada su carrera, y la mayoría de las veces por imperio de la impronta solitaria y aleatoria con la que algunos docentes imparten sus cursos.
Infortunadamente, predicar en el desierto, a esa altura, ya no sirve. O sirve en muy pocas ocasiones. En la mayoría de los casos, el conservadurismo jurídico ya ha hecho su trabajo valiéndose de sus aliados fundamentales: el formalismo, el ritualismo y el dogmatismo. De esa manera, pensar en un derecho emancipador es una quimera sepultada por centenares de horas cátedras y la lectura tediosa de libros generalmente iguales, por fuera y por dentro. Después de ese trajín memorístico, hasta los espíritus más elevados y solidarios comienzan a naturalizar objetivos de éxito personal, de la mano de ilusiones de integrar grandes bufetes, empresas u obtener el amparo del estado en cualquiera de sus agencias. Y entonces se transforman en devotos de un nuevo fetiche: la carrera.
Cartón lleno. El proceso de alienación y cooptación de la conciencia crítica se ha impuesto, y la introyección de un sentido social del ejercicio de la profesión jurídica ha sido definitivamente aniquilado.
El ciclo académico se cierra, en la mayoría abrumadora de los casos, con estos desalentadores guarismos. Colapsa la noción foucaultiana del derecho como "productor de verdad, naufraga el apego políticamente correcto a los derechos y garantías constitucionales, y muestra su opacidad la rapidez para balbucear ciertas categorías jurídicas que demuestran la aptitud de subsumir discursos y prácticas "en clave de derechos humanos".
Un profesor que, como dice Duncan Kennedy (*), ha elegido esta profesión y pretende ser fiel a la misma desde una perspectiva crítica, debe saber que dará su pelea en un territorio hostil, y que deberá seguir esculpiendo su utopía sin posibilidades de deserción. Justamente porque su objetivo es contribuir a alterar un sentido común y un
sistema de percepciones conservador e injusto. Para eso deberá intentar desmontar los mitos del derecho liberal, que suponen que el sistema jurídico imperial, sus códigos y leyes tendientes a la reproducción de los vínculos sociales asimétricos son "normales" y poseen una suerte de ontología propia. El desafío radica, justamente, allí. En demostrar con la mayor creatividad posible y con incansable convicción que el capitalismo es contingente, y que todas sus instituciones, políticas, culturales y jurídicas, pueden ser materia de discusión.

(*) La enseñanza del derecho, siglo XXI editores, 2012, p. 49 a 56.

3.2.16

EL TRIBUNAL PERMANENTE DE LOS PUEBLOS (COMO HEREDERO DEL TRIBUNAL RUSSELL)

Por Eduardo Luis Aguirre

El Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), ligado a los Tribunales Russell desde antes de su constitución, operada en 1979, está integrado también por caracterizados y reconocidos militantes del ámbito social, político, académico, literario, científico y artístico, que son designados por el Consejo de la Fundación Internacional Lelio Basso por el Derecho y la Liberación de los Pueblos, y su objetivo y razón de ser estriba en caracterizar desde el punto de vista jurídico y visibilizar aquellas situaciones que implican violaciones de los derechos fundamentales de la humanidad, que no han sido atendidas por las instancias institucionales nacionales e internacionales[1].
El Tribunal Permanente de los Pueblos “es un tribunal de opinión internacional, independiente de cualquier autoridad estatal. Examina casos relativos a violaciones de los derechos humanos y los derechos de los pueblos” (…) “Las demandas vistas por el Tribunal son presentadas por las víctimas o por grupos o individuos que las representan. El PPT convoca a todas las partes afectadas y ofrece a los defendidos la posibilidad de que sus propios argumentos sean escuchados. El Jurado es seleccionado para cada caso combinando miembros que pertenecen a un listado permanente de miembros del jurado e individuos que son reconocidos por su competencia e integridad. Desde junio de 1979 al presente el PPT el tribunal ha celebrado unas 40 sesiones”[2].
De alguna manera, se puede decir que este tribunal intenta representar la conciencia ética de los pueblos, en su lucha contra un sistema global expoliatorio, concentrador de la riqueza, profundamente injusto y depredador de los recursos naturales del conjunto de la Humanidad[3]. Desde su conformación, el Tribunal Permanente de los Pueblos se ha reunido en más de 40 oportunidades para juzgar hechos ocurridos en los más diversos países de la tierra[4].
A lo largo de ese extenso recorrido, el Tribunal ha propendido a la defensa de los Derechos Humanos, con juzgamientos y condenas simbólicas de situaciones extremadamente variadas, que incluyen  casos de genocidios y delitos de lesa humanidad, el manejo de las finanzas internacionales por parte de instituciones cuyas recetas regresivas (y recesivas) han causado verdaderas calamidades y tragedias sociales, consecuencias de intervenciones armadas y daños ocasionados al medio ambiente, sean los mismos perpetrados por Estados u otras autoridades, grupos u organizaciones privadas, etcétera[5].

1.2.16

TIEMPO LIBRE PARA COMPRAR (EL CONSUMIDOR CONSUMIDO POR LAS MERCANCÍAS)


Por Enrique Carpintero (*)

(Caminando por la calle observé el cartel de una propaganda de alfajores. Un dibujo mostraba un enorme alfajor mordido que simulaba una gran boca mientras al lado la figura de una persona lo mira sorprendida. En un costado un epígrafe decía: “A ver quién come a quién”. Lo que se quería señalar es que el alfajor en cuestión era tan extraordinario que lo elije a uno para comerlo. Es decir, uno no come un alfajor es este quién lo come a uno. Evidentemente podríamos trasladar esta situación a la mayoría de los productos que se ofertan en el mercado del actual desarrollo capitalista.)
El fetichismo de la mercancía es un concepto clásico de la economía política elaborado por Marx en su obra El capital. Este refiere a que en el capitalismo la mercancía se transforma en una pura representación que supuestamente tiene valor por sí misma según el valor que le asigna el mercado. De esta manera la mercancía aparece como un fetiche que niega el carácter auténtico de ser un valor creado por el trabajo humano. Es la autentica naturaleza de la mercancía como resultado del trabajo social lo que queda en secreto y a la vez se hace visible al aparecer como ajeno a los seres humanos con un valor de dinero en el mercado. Desde esta perspectiva la lógica del capital se opone a la lógica social. Es decir la lógica del capital pone lo social a su servicio.  Este valor de la mercancía como representación es lo que queremos destacar por los efectos que produce en la subjetividad. Por ello afirma Marx: La producción no produce un objeto para el sujeto, sino también un sujeto para el objeto

La cultura actual se presenta como hedonista y permisiva convocándonos a disfrutar. Esto es lo que vemos en la publicidad de cualquier producto y los medios de comunicación. Sin embargo paradójicamente cada vez hay más reglamentaciones que supuestamente favorecen nuestra salud: prohibición de fumar, restricciones a la comida, ejercicios físicos obligatorios, consumo de determinados medicamentos, etc. El estar bien no surge de nuestro deseo sino que parte de un mandato de la cultura dominante sostenido en el miedo que provoca nuestra propia finitud. Freud denominó este mandato con una instancia psíquica: el superyó.

30.1.16

HISTORIA DEL RIESGO

Un artículo del Profesor José Luis Serrano Moreno, escritor, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de Granada y Presidente del Bloque de Podemos en el Parlamento de Andalucía, fallecido el 29 de enero de 2016, a los 55 años (In memoriam).
Riesgo es la contingencia de un daño. Contingente es aquello que puede ser y puede no ser. Contingencia se opone a imposibilidad y necesidad, porque contingente es aquello que no es ni imposible ni necesario. De la misma manera, los antónimos de riesgo son seguridad y certeza. Pero estos binomios contingencia/necesidad y, sobre todo, riesgo/seguridad no sirven para entender el riesgo ecológico. Construiremos el concepto de riesgo a partir de la diferencia riesgo/peligro y después valoraremos que trascendencia puede tener ese otro enfoque para la duración.

A LA ESPERA DE LOS INTERNACIONALISTAS

29.1.16

DEMOCRACIA Y DERECHOS HUMANOS: ¿CONQUISTAS EXCLUSIVAS DE LA CULTURA OCCIDENTAL?

Por Pablo Guadarrama González (*)

La democracia y los derechos humanos no constituyen conquistas exclusivas de la llamada cultura occidental, con independencia  de que en ella hayan logrado un valioso nivel de desarrollo para  todos los pueblos del mundo. En verdad, ambos son un producto del proceso de transculturación  universal en el que, de manera indiscutible, unos pueblos han aportado más que otros; pero eso no significa que algunos tengan el protagonismo exclusivo de sus avances.   Tales logros no han sido tampoco solo el resultado del pensamiento de grandes personalidades, las cuales, como líderes religiosos, filósofos, políticos, científicos sociales, etc., de distintas regiones del orbe, sin duda, han contribuido notablemente a su adecuada fundamentación y realización. Han sido en realidad el resultado de la simbiosis creativa de bienes intelectuales y culturales aportados por tales pensadores, dialécticamente articulados con las luchas sociales por diversas formas de poder de distintos sectores sociales que, en diferentes regiones del mundo y en distintas etapas del proceso de civilización, se han opuesto a los poderes enajenantes y han ido alcanzando con los procesos de universalización y globalización el perfeccionamiento de la democracia y de los derechos humanos encaminados hacia formas superiores de humanismo práctico.
Palabras claves: democracia, derechos humanos, humanismo, transculturación, cultura grecolatina, cultura occidental, culturas antiguas, culturas amerindias.

27.1.16

EL TRIUNFO DEL MAL ¿HASTA CUÁNDO?

Por Hubert Matías Parajón (*)

Sabido es que los grandes medios de comunicación están conformados por conglomerados concentrados cuya programación se planifica de acuerdo a su propia conveniencia. El análisis de la información en general dista de ser riguroso, pues siempre se ha creído, y aún se cree, que transmiten la verdad de lo que se afirma o se niega. Se confía en esa supuesta independencia de opinión de la que sus comunicadores se jactan y de ese modo, un gran sector de la opinión pública canaliza los mensajes haciéndolos suyos sin advertir que su postura es funcional a las políticas que esas empresas pretenden hacer prevalecer. Ningún gran medio estará dispuesto a ceder en sus pretensiones resignándose a que el poder político le imponga límites a su concentración, y como hasta ahora lo vienen haciendo, continuarán valiéndose de cualquier medida a su alcance con tal de seguir conservando sus privilegios. Si una ley establece mecanismos que impidan la monopolización, cuestionarán su validez constitucional y si su postura no logra tener acogida en las últimas instancias judiciales, persistirán impidiendo su aplicación a través de la complicidad de sectores políticos y judiciales cooptados.
En este último tiempo la prensa hegemónica ha asumido una postura ostensiblemente destructiva contra los procesos de integración latinoamericana que impulsan políticas de inclusión social hacia los sectores populares más postergados y vulnerables. Sus ataques se dirigen a instalar la falsa idea de que esos gobiernos provocan una “grieta” social que genera divisiones sociales que atentan contra la unidad de la población que debe ir entre “todos juntos hacia adelante”, soslayando que aquellas reivindicaciones afectan sus intereses económicos y los de sus socios del capitalismo especulativo.

24.1.16

EL TRIBUNAL RUSSELL: LA BÚSQUEDA DE INSTANCIAS DEMOCRÁTICAS EN LA RESOLUCIÓN DE LOS CONFLICTOS INTERNACIONALES

     Por Eduardo Luis Aguirre

            En tiempos en que los pueblos perciben que los organismos de resolución de conflictos internacionales reprodujeron sistemáticamente, a lo largo de casi un siglo, las desigualdades y asimetrías existentes entre los distintos países, y la selectividad de un sistema político y jurídico dominado por las lógicas imperiales, la evocación del Tribunal Russell repone en el escenario de las grandes discusiones globales la factibilidad de construcción e integración de foros mucho más igualitarios y democráticos de los que formalmente disciplinan al mundo.

22.1.16

DAVOS, DERRIBOS (LAS LÓGICAS GLOBALES PUNITIVAS Y EL MARGEN DE AUTONOMÍA DE LAS DEMOCRACIAS POPULARES)

Por División Las Heras


El regreso al tutelaje y la intervención devastadora del capitalismo financiero y sus instituciones fundamentales constituye una nueva evidencia de la decisión conservadora de "asaltar" el Estado argentino para recomponer desde lo institucional la tasa de ganancia apetecida por el gran capital diversificado, que convive en un opaco entramado con el mercado mundial en crisis. En esa lógica deben leerse también la "urgente" supresión o baja de retenciones agropecuarias que ha decretado el gobierno, la revisión de aranceles de importación (en un momento en el que el mercado global está ávido de encontrar espacios para inundar de mercancías) y la réplica casi calcada de algunos instrumentos financieros que dieron lugar a la "bicicleta" en los 80/90: aumento de la tasa de interés (ya recordamos la liviandad con la que Prat-Gay lo planteó en la conferencia en la que dio por terminado el denominado "cepo"), avance en los mecanismos de endeudamiento, etcétera. Lo degradado (y "lo bárbaro"), perpetrado a niveles de aceleración fatal, parece caracterizar la etapa actual del sistema capitalista. Y no sólo en la Argentina. 

LA NUEVA CULTURA BÁRBARA

Por Nora Merlín

La nueva cultura bárbara presenta sus diferencias intrínsecas.
El poder real “atendido por sus propios dueños”: el gobierno de los gerentes que rechazan la política.
Los ignorantes que se "instruyen"y componen sus certezas con Clarín, El País y la tele.
Los cholulos que se saben perjudicados con esta inédita forma de democracia, pero aún así prefieren la pertenencia al "bloque civilizado" y no alinearse con los comunistas latinoamericanos.
Los esclavos que suponen que si se arrodillan van a ligar algo y pertenecer.
Esta nueva forma de "democracia republicana", como dice ahora la derecha, no quiere pueblo, política ni oposición. Surge como pregunta a partir de esa modalidad: ¿"Ellos"siguen siendo nuestros adversarios de un conflicto político o se transformaron en hostiles, bárbaros y enemigos del pueblo?
Los odiadores que desprecian lo popular, la igualdad y la negrada de esta época, denominada "vagos o ñoquis que no laburan".
Agruparse, re-aprender permanentemente, responder sin odio como enseñaron las Madres, sino con paciencia política, inteligencia colectiva y afectos comunes.


21.1.16

DEJA VU

Por División Las Heras

“El nivel más visible de la economía es el nivel de la política”

Milcíades Peña

Lleva un poco más de un mes el gobierno de Macri en funciones y han pasado muchas cosas, no solo en el plano de lo económico, pero que sí tienen a lo económico como eje central. Nada que, de una u otra forma, desde la Alianza Cambiemos (PRO, UCR y Coalición Cívica), desde el macrismo, desde el propio Macri o sus principales asesores, no se haya dicho o deslizado antes. En diferentes etapas de la campaña, estos grandes trazos que comenzaron a aplicarse fueron planteados. Ahora son herramientas de política económica que el nuevo gobierno ha decidido tomar para incidir en un determinado sentido en el proceso económico. Porque esa es la política económica: utilizar instrumentos del Estado para intentar incidir en un determinado sentido en el proceso económico.
Y no hay instrumentos neutros; cada medida de política económica provoca ganadores y perdedores. En esto, esta compleja ciencia social, que es la economía, es dura, y no solo por las consecuencias que es capaz de generar, por los efectos que es capaz de producir. Lo es porque además, en muchos aspectos y variables, se comporta casi como una ingeniería; si un gobierno devalúa su moneda, quita retenciones a la exportación de determinados productos, ajusta tarifas, libera exportaciones e importaciones, provoca despidos a trabajadores y trabajadoras del Estado, no es necesario esperar el supuesto final de la película para poder inferir qué efectos tendrá, con relación al momento del que se arranca. Y menos en la Argentina, que ha sido un laboratorio gigantesco de planes y programas económicos de este tipo, de corte Neoliberal.

20.1.16

¿CLASES DOMINANTES O LUMPEN BURGUESÍA? (ACERCA DE LA NATURALEZA DEL PODER CONSERVADOR EN LA ARGENTINA)



Por División Las Heras

“Bajo el pretexto de crear una sociedad de beneficencia, se organizó al lumpemproletariado de París en secciones secretas, cada una de ellas dirigida por agentes bonapartistas y en general bonapartista a la cabeza de todas. Junto a roués arruinados, con equívocos medios de vida y de equívoca procedencia, junto a vástagos degenerados y aventureros de la burguesía, vagabundos, licenciados de tropa, licenciados de presidio, huidos de galeras, timadores, saltimbanquis, lazzaroni, carteristas y rateros, jugadores, alcahuetes, dueños de burdeles, mozos de cuerda, escritorzuelos, organilleros, traperos, afiladores, caldereros, mendigos, en una palabra, toda es masa informe, difusa y errante que los franceses llaman la bohème: con estos elementos, tan afines a él, formó Bonaparte la solera de la Sociedad del 10 de Diciembre, «Sociedad de beneficencia» en cuanto que todos sus componentes sentían, al igual que Bonaparte, la necesidad de beneficiarse a costa de la nación trabajadora" (1).
"Ya conocemos el concepto de lumpen proletariado, pero no así el de lumpen burguesía, una noción que se introdujo mucho después, haciendo una cierta analogía a la idea de lumpen proletariado. Originalmente, el concepto de lumpen burguesía fue usado en Austria por parte de algunos ideólogos socialistas en los años 20, sin embargo fue André Gunder Frank, conocido por su teoría de la dependencia, quien en 1972 utilizó el término de lumpen burguesía en referencia a las clases dominantes de América Latina que, incapaces de implementar un proyecto nacional autónomo y de articular una conciencia de clase propia, como lo habían hecho las burguesías de las potencias europeas y de Estados Unidos, devenían meras sirvientes de los intereses de las potencias dominantes, principalmente de Estados Unidos y sus grandes corporaciones transnacionales, a quienes servían como abogados, supervisores y administradores políticos”(2) .
Nuestros últimos artículos intentaban expresar  la sorpresa generalizada del pueblo ante la ofensiva brutal del denominado CEOfascismo. Pese al daño ocasionado, que no solamente no da tregua sino que continúa con una contumacia febril ascendente,  tal vez deberíamos empezar a marcar ahora lo positivo de algunas certidumbres que vemos después de la sorpresa inicial y las ruinas que va dejando a su paso el estigma neocolonial, ejecutado por una nueva especie de hordas bárbaras que llevan adelante el saqueo y la venganza sobre los supuestos vencidos: el pueblo argentino.

19.1.16

ARGENTINA Y LA DOCTRINA DEL SHOCK EN MICHELCOLLON.INFO

16 enero 2016
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La Argentina vive horas de intensidad sin precedentes. El gobierno de las grandes corporaciones del capital transnacional, la embajada y sus socios locales, huyen hacia el pasado reciente por un camino no del todo conocido.



Es que los dueños actuales de la empresa del Plata hacen que Macri (nominalmente) ejecute sobrepasando incluso los límites que se había autoimpuesto la propia dictadura militar. A la pérdida de los derechos sociales y económicos conquistados por el kirchnerismo, la derecha autoritaria añade la agresión sistemática y acelerada de derechos y garantías políticas y civiles que se expresa de las maneras más variadas. La pregunta es por qué el gobierno de Cambiemos ha renunciado a la utopía de una construcción política y quiere “ir por todo” haciendo frente a las máximas canónicas de los estados democráticos burgueses.

Una de las respuestas podría estar dada por la necesidad de generar condiciones diferentes en el país y la región, de cara a la agudización de la conflictividad que enfrenta al imperialismo con potencias antagónicas emergentes, aceptando que América Latina pueda transformarse en un nuevo campo de Marte. Esto explica la forma en que se aplica actualmente la doctrina del shock (y el "capitalismo del desastre") que describía Naomi Klein. Se trata de una doctrina creada al influjo del referente de la Escuela de Chicago, Milton Friedman, que plantea la necesidad de desarticular todo vestigio del Estado de Bienestar y promover una globalización neoliberal sin anestesia con formato de blitzkrieg. Esta tesis implica, por supuesto, la supresión del rol social del Estado, la más plena discrecionalidad de las empresas y una preocupación social nula. Un verdadero genocidio que pretende "encontrar oportunidades" para el capital en los más terribles escenarios de desastres y masacres.

Para eso, para perpetrar el capítulo argento del nuevo escenario de control global punitivo, Macri ( o, mejor dicho, los verdaderos gestores del poder plutocrático) necesitan coaligarse con los sectores más reaccionarios del país, y buscar auxilio especialmente en los pliegues más conservadores del peronismo -de hecho lo están haciendo- (1) y valerse de las limitaciones ideológicas y las prácticas políticas del kirchnerismo que, a diferencia de los gobiernos de Bolivia y Ecuador, por ejemplo, resignó los antagonismos fundamentales y dejó demasiados resortes vitales de la economía y la batalla cultural en manos adversarias. El gobierno intenta, en consonancia con ese objetivo, profundizar el aislamiento de los sectores populares a partir de una campaña de silenciamiento de las voces opositoras, que también alcanza niveles escandalosos. Como dice Michell Collon, en las guerras (el mundo lo está, y la Argentina no está al margen de esa conflictividad) llegan antes las mentiras que las bombas. Pero todo llega, y de las peores maneras que pudiéramos imaginar. Lo que cambia es el formato de los instrumentos de aniquilamiento de las experiencias emancipatorias reformistas.

Desde el golpe de Pinochet hasta las intervenciones en África, la antigua Yugoslavia o América Latina surca el escenario de las nuevas formas de dominación una multiplicidad de denominadores comunes. El verdadero rol del estado, aquel de quien durante más de doce años esperamos transformaciones estructurales, reaparece en su forma más althusseriana. He aquí el nuevo estado de los CEOs que anticipaba Zizek. En breve, es posible que tengamos la evidencia explícita de la ligazón internacional de las políticas del macrismo. El TPP bien podría encarnar el tramo más duro de la pérdida de soberanía política y jurídica y la concreción definitiva de la consigna “todo el poder a las multinacionales”. Estemos atentos, por exhibir sólo un dato, con lo que puede ocurrir con los medicamentos. Esa es una clave de barbarie ya expresada por Lagarde. Los sectores vulnerables son un “problema” del que, sin embargo, es posible sacar provecho en el estrago del shock.

(1) Aclara Morales Solá, en su columna habitual en el diario La Nación. “A Macri le quedan los gobernadores peronistas, los intendentes del conurbano y los sindicatos para enhebrar un diálogo político. Ese peronismo también sabe que su peor receta sería aferrarse al revanchismo del cristinismo. Mucho más cuando descubrió que hay un Presidente dispuesto a disputarle el poder a Cristina, palmo a palmo”.

HISPANIDAD

Por Ignacio Castro Rey (*)

Borges habló en su momento de una adorable quietud hispana, así como de un calor y una amistad que son difíciles de encontrar en culturas occidentales distintas a aquellas donde se habla la lengua de Machado o Rulfo. Sin embargo, un reverso existencial, cultural y político, de ese atractiva calidez podría recorrer las latitudes de nuestra cultura. En casi todas las naciones del universo hispano encontraremos un constante déficit en la modernización, sobre todo en lo que atañe a la simple conciencia nacional, al orgullo y la firmeza universales de ser así, como somos, bolivianos, chilenos o colombianos. Hay entre nosotros un complejo de inferioridad, una timidez cuasi ontológica que implica que el término medio de las naciones hispanas tengan una débil consistencia, una conciencia temblorosa de su identidad en la arena internacional. Y no sólo eso, pues la debilidad, a la fuerza, opera primeramente hacia dentro.

Ser cosmopolitas exige encontrar un lugar en la desprotección, ser capaces de navegar en el vértigo y la soledad de lo universal. Pero hace tiempo que la sentimentalidad hispana encuentra excesivamente fría y desolada la planicie de lo mundial. A diferencia de Italia, nos hemos refugiado en una cálida bonhomía que enrojece un poco ante la incertidumbre de cualquier gesta histórica, como si tuviéramos algo muy peculiar de lo avergonzarnos, algo más que cualquier otra cultura o nación. Esta ingenua retirada se produce en nosotros -hay que recordarlo- casi al margen del tamaño, la riqueza económica, la potencia natural o la población de los distintos países. Y si falla esta cuestión de la resolución exterior, y su correlato de poder estatal, todos los otros elementos de una modernización, sean el cine, la ciencia o la economía, quedan sueltos, descabezados, sin suelo.

17.1.16

ANTU MAPU (LAS PENAS DE LA JUSTICIA EN LAS TIERRAS DEL SOL)



Por Francisco María Bompadre (*)

 I. El Pueblo Mapuce
El pueblo-nación mapuce se ubica al sur de América Latina, a ambos lados de la cordillera de los Andes en el centro-sur de Argentina y Chile: los mapuches que habitan al este de la Cordillera -en Argentina- se denominan Puel Mapu, y los que viven al oeste de la cordillera -en Chile- Gulu Mapu. En nuestro país se ubican mayoritariamente en las provincias de Neuquén, Rió Negro y Chubut; y en menor medida en Santa Cruz, Buenos Aires y La Pampa . Del lado chileno, los mapuches se asientan en la zona denominada “La Araucanía”, en la IX Región. Existen estudiosos que datan la presencia mapuche desde el siglo XI, aunque recién en el XVII adquieren relevancia y lentamente van pasando desde el sur chileno hacia la patagonia y la pampa argentina (Fernández, 1995; Vázquez, 2000; Golluscio, 2006). Con la formación de los Estados Nacionales (tanto en Argentina como en Chile) el pueblo mapuche -a ambos lados de la cordillera- quedó incorporado a un determinado diseño político y económico en un claro lugar de subordinación, que excedía a estos dos aspectos. Desde esta perspectiva y para el contexto argentino, expresa Golluscio: “El proyecto fundacional de la Argentina como Estado-nación instrumentado durante la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX se imaginó sobre un modelo económico agroexportador, un programa poblacional con incorporación de población europea y una perspectiva ideológica fonológica, monolingüe y monocultural que no tuvo en cuenta ni a los pueblos originarios ni sus culturas ni sus lenguas. Así, a partir de la década de 1860 se llevó a cabo sistemáticamente un plan nacional de ofensivas militares contra los pueblos aborígenes de la Patagonia, el Chaco y el noroeste. (…) 

15.1.16

SEXTA CARTA A LAS IZQUIERDAS

Por Boaventura de Sousa Santos (*)

Históricamente, las izquierdas se dividieron en torno a los modelos de socialismo y sus vías de realización. Puesto que el socialismo no forma parte, por ahora, de la agenda política (incluso en América Latina la discusión sobre el socialismo del siglo XXI pierde fuerza), las izquierdas parecen dividirse en torno a los modelos de capitalismo. A primera vista, esta división tiene poco sentido porque, por un lado, actualmente hay un modelo global de capitalismo, desde hace tiempo hegemónico, dominado por la lógica del capital financiero, basado en la búsqueda del máximo beneficio en el menor tiempo posible, sean cuales sean los costes sociales o el grado de destrucción de la naturaleza. Por otro lado, la disputa en torno a los modelos de capitalismo debería ser más una controversia abierta entre las derechas que entre las izquierdas. Sin embargo, no es así. A pesar de su globalidad, las características del modelo de capitalismo dominante varían en distintos países y regiones del mundo y las izquierdas tienen un interés vital en discutirlas, no sólo porque están en juego las condiciones de vida, aquí y ahora, de las clases populares, que son el soporte político de las izquierdas, sino también porque la lucha por horizontes poscapitalistas (a los que algunas izquierdas no han renunciado) dependerá mucho del capitalismo real del que se parta.

14.1.16

POLÍTICA Y PSICOANÁLISIS: POPULISMO Y DEMOCRACIA

Por Nora Merlín (*)
Partiendo de las categorías psicoanalíticas y poniéndolas en diálogo con la teoría política de Ernesto Laclau, nos proponemos comprender la construcción populista y su relación con la democracia. Con este objetivo en primer lugar diferenciaremos la mencionada construcción de la de masas, porque entendemos que ambas modalidades son respuestas diferentes al malestar en la cultura y producen distintos efectos en los actores de cada una de ellas. El populismo, definido por Laclau desde la teoría del lenguaje de Saussure, supone una construcción de identidad a partir de la articulación de demandas que se hacen equivalentes. En contraposición, la masa es una respuesta social no discursiva si no puramente libidinal. Creemos que tal distinción resulta imprescindible, a riesgo de producir un saldo lamentable que redunda en la asociación de populismo, o peronismo en la idiosincrasia nacional, y fascismo. En tal sentido queremos despejar también las relaciones entre populismo y democracia: si constituye éste  un peligro para ella o si es un síntoma de la misma.

12.1.16

LA CENSURA, LOS OBJETIVOS Y LAS VÍCTIMAS

Por División Las Heras
Edificio de la radio y televisión serbia, bombardeado por la OTAN
En las guerras de cuarta generación, las mentiras preceden a las bombas, y pueden a veces sustituirlas. Para comprender el furibundo arrebato macrista sobre los medios opositores e independientes de nuestro país, hay que remitirse al rol decisivo que los medios de comunicación han cumplido en los conflictos más graves que ha vivido la humanidad en los últimos veinticinco años. En los que, naturalmente, el imperialismo ha desempeñado un papel determinante, siempre amparado en la supuesta defensa de la libertad, la democracia, los derechos humanos y otras enunciaciones valorativas por el estilo. En realidad, el rol de las grandes potencias en cada uno de esos momentos de la historia, ha sido el de un agresor que previamente tergiversó la realidad hasta tal punto que no solamente la población mundial, sino también los propios habitantes de los países en los que se perpetraron esas "guerras humanitarias", no alcanzaran a entender lo que verdaderamente ocurría en esos momentos, o directamente apoyaran esos embates. De esta forma, las grandes cadenas occidentales lograron, en todos los casos, crear una opinión pública favorable a las más variadas formas de intervención extranjera sobre aquellos países díscolos a los que era necesario exportar la democracia neoliberal. América Latina, en general, y Argentina en particular, no escapan a esa lógica. 

9.1.16

ARGENTINA: REPRESIÓN FEROZ EN EL SISTEMA DE CONTROL GLOBAL

Los miles de despidos y la represión masiva, sin precedentes en la democracia argentina, nos permiten escrutar el verdadero rostro del cambio derechista y su tránsito hacia una escalada autoritaria que se diferencia claramente –y para peor- de las experiencias conocidas del consenso de Washington.
Asistimos ahora a una restauración conservadora imposible de disociar de una nueva forma de control global que se asienta en el disciplinamiento y  la punición de las experiencias autonómicas en todo el mundo, por parte de un imperio que, en los último años, añadió a su histórica hegemonía política, militar, tecnológica y económica, un decisivo excedente energético mediante el que impone condiciones en todas las latitudes.

7.1.16

¿QUÉ HACER FRENTE A LA POLÍTICA DEL SHOCK Y EL CAPITALISMO DE DESASTRE?

Desmontando una por una las reformas del estado de bienestar, los gestores del capital avanzan a paso redoblado, dejando a su alrededor un panorama generalizado de desolación y catástrofe social, enajenación de la soberanía, quiebre institucional, exclusión, recorte de las libertades públicas, despidos y persecución sin límites de las voces opositoras. Es claro que, más temprano que tarde, esta agudización de las contradicciones en un estado permanente de excepción, podría precipitar la protesta y movilización de la sociedad, por más que las organizaciones sindicales y el Congreso hayan brillado hasta ahora por su ausencia. Dato para nada subalterno, por supuesto, que ayuda a explicar en buena parte la lógica del embate imperial. Ahora bien, se impone tener en claro que estamos ante un gobierno autoritario con fachada civil, en el que se emulan experiencias internacionales de reciente data, y en cuyo apoyo acuden corporaciones de distinta índole (por ahora mediática, económica y judicial. 

3.1.16

ARGENTINA Y LA DOCTRINA DEL SHOCK (LO PEOR ESTÁ POR LLEGAR)

La Argentina vive horas de intensidad sin precedentes. El gobierno de las grandes corporaciones del capital transnacional, la embajada y sus socios locales, huyen hacia el pasado reciente por un camino no del todo conocido. Es que los dueños actuales de la empresa del Plata hacen que Macri (nominalmente) ejecute sobrepasando incluso los límites que se había autoimpuesto la propia dictadura militar. A la pérdida de los derechos sociales y económicos conquistados por el kirchnerismo, la derecha autoritaria añade la agresión sistemática y acelerada de derechos y garantías políticas y civiles que se expresa de las maneras más variadas. La pregunta es por qué el gobierno de Cambiemos ha renunciado a la utopía de una construcción política y quiere “ir por todo” haciendo frente a las máximas canónicas de los estados democráticos burgueses. 

31.12.15

LA DIMENSIÓN FILOSÓFICA Y MORAL DE LA PENA

Juan Omar Cofré Lagos (*)
Este trabajo es parte de los resultados generados por el proyecto financiado por el Fondo de Desarrollo Científico y Tecnológico, FONDECYT, Nº 1990726, “La justificación moral del castigo”.
 
Resumen
El castigo o pena es el último extremo al cual recurre el derecho penal para responder institucionalizada, legal y legítimamente a las ofensas que quiebran el orden jurídico de una sociedad. El castigo es, y no puede ser de otra manera, un mal que causa dolor físico, mental y moral y por eso, precisamente, requiere, al menos en el plano teórico, una justificación –es decir, un conjunto de razones moral y racionalmente compatibles– ético-filosófica y, jurídica. En este trabajo se examina la dimensión ético-filosófica de la pena y se expone el clásico debate filosófico moderno entre el retribucionismo y el utilitarismo preventivo; en la discusión se ponen a la vista, fundamentalmente, las doctrinas de Kant y Schopenhauer, dos pensadores que abrazan teorías contrapuestas. El primero, precisamente el retribucionismo y, el segundo, el utilitarismo prevencionista.