CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD Y EL CUESTIONADO ROL DEL TPIY (II)


El Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, ha sido –como ya lo expresáramos- uno de los más cuestionados, tanto por su selectividad en los procesos de persecución y enjuiciamiento penal derivados del conflicto balcánico (criminalizando casi exlusivamente a una de las partes del conflicto), cuanto por su inexplicable pasividad frente a las violaciones a los DDHH en que incurrieran las misiones humanitarias patrocinadas por la OTAN y las potencias occidentales.
            La OTAN, según se afirma, habría arrojado  sobre Yugoslavia “25.000 toneladas de bombas y misiles, incluyendo más de 50.000 proyectiles que representan más de 20 toneladas de uranio empobrecido y 152 proyectiles contenedores de 35.000 bombas de racimo, asesinando premeditada y deliberadamente a cientos de personas civiles, destruyendo sistemáticamente la economía e infraestructuras del país, incluyendo refinerías y plantas químicas, produciendo daños de guerra evaluados en más de 100.000 millones de dólares. Esta agresión fue un verdadero terrorismo aéreo. Mientras tanto, los terroristas de a pie provocaron otros cientos de víctimas civiles durante la agresión y continuaron sus crímenes incluso después que la OTAN tomara el control sobre Kosovo. En esas fechas destruyeron más de 100 iglesias cristiano-ortodoxas, muchas de ellas monumentos de la época medieval patrimonio de toda la humanidad” (…) “El TPIY, siendo un “tribunal” esponsorizado por la OTAN, nunca ha presentado cargos contra ningún líder de la Alianza Atlántica o piloto de la misma por crímenes de guerra, negándose a responder ante las acusaciones de diversos organismos, como el grupo de procuradores canadienses dirigidos por el magistrado Michel Mendel o Amnistía Internacional. Ninguno de los líderes terroristas identificados en Kosovo ha sido acusado. Pero el Sr. Presidente Slobodan Milosevic fue ilegalmente detenido y secuestrado. Su crimen fue la real defensa de su país frente a agresiones externas y al terrorismo interno. No hay en este "proceso" ninguna justicia ni igualdad”[1].
Todo esto es rigurosamente cierto como dato objetivo de la historia reciente, pero hay una circunstancia política de inédita envergadura institucional, respecto de la cual el ataque a   Kosovo por parte de la OTAN significa un punto de inflexión.
Se trató de la primera legitimación de la “guerra humanitaria”, llevada adelante en este caso sin autorización del Consejo de Seguridad, contra la voluntad expresa de naciones que representan en la ONU más de la mitad de la población del planeta, con la aquiescencia del entonces Secretario General Koffi Annan, que justificó la violación de principios tales como la soberanía de los Estados y la no injerencia en los asuntos internos, basado en el supuesto “estado de necesidad” en caso de “guerras humanitarias”, con anclaje en una más que discutible aceptación del retroceso o el declive de la influencia de los estados nacionales en la era de la globalización.
A partir de ese momento, todos los habitantes del planeta estamos en peligro cierto de ocupación armada.




[1] Semanario Serbio, disponible en http://www.semanarioserbio.com/modules.php?name=News&file=article&sid=2817