LA DIPUTADA Y LA PLAZA DEL MAIDAN

Los intentos desestabilizadores en América Latina se suceden en efecto dominó.La escalada golpista en la Argentina, como era previsible, no reconoce límites pero sí refleja regularidades de hecho y denominadores comunes con lo que ocurre en muchos países de la región. El tránsito hacia las elecciones de octubre será arduo, y la organización demostrada por la derecha argentina pone al descubierto la infuencia de modelos destituyentes foráneos, a esta altura difíciles de desmentir o de ignorar. 



Recientemente, una referente política opositora, a quien se la sindica como allegada a ONG´s cuyos objetivos y prácticas en todo el mundo son cada vez más evidentes, refuerza su participación explícita en la tarea de condicionar a un futuro gobierno argentino, en el supuesto muy probable de que el mismo implique una continuidad del peronismo en la Casa Rosada. La legisladora ya había marcado agenda durante el episodio de la Fragata Libertad en Ghana y ha vuelto a hacerlo, nuevamente a través de las redes sociales, aupando una campaña de desprestigio que intenta impactar en uno de un periodista que, no casualmente, resulta ser el referente de una de las organizaciones de DDHH más relevantes del país, justamente en momentos en que los diarios del establishment comienzan a reiterar sin solución de continuidad sus editoriales en favor de la impunidad de los perpetradores de delitos contra la humanidad durante la pasada dictadura cívico militar que asoló al país.  
Pero con aquella intervención la diputada derechista ha traspasado sus límites previos. La referencia al Maidan, y el silencio difícil de explicar de la prensa argentina respecto de la gravedad de esos dichos llaman la atención. No solamente porque en la cuestión ucraniana se entraman las versiones más modernas y nefastas de las experiencias golpistas, sino porque en la misma intervienen con la misma direccionalidad que en la Argentina, gigantescas campañas propagandísticas, buena parte del arco político conservador, organizaciones facciosas como OTPOR (de la que nos hemos ocupado ya de manera suficiente) y otras "ONG´s" eufemísticas que dan el presente activo en cuanta intentona destituyente de gobiernos populares exista.Las analogías, por ende, no son casuales. La razonable  preocupación emergente de la invocación, tampoco. Ahora conocemos de manera explícita a qué apuesta la derecha argentina, de cara a una más que probable derrota electoral, en la próxima primavera. Una primavera distinta de la que esperan el imperialismo y sus aliados internos.