LAS PLAZAS, LA NUEVA FORMA DE ACUMULACIÓN CAPITALISTA Y LA RESISTENCIA PACÍFICA COMO DERECHO FUNDAMENTAL

Por División Las Heras

"Es cierto, en términos generales, que las normas jurídicas comportan -en cuanto tales- la obligación jurídica de observarlas. La existencia de esta obligación es un dato objetivo o positivo de la misma naturaleza que la existencia o vigencia de las normas jurídicas válidas que lo prescriben;. y. conforme a éstas puede ser aseverada o negada mediante proposiciones asertivas verificables o refutables (tanto como lo permite la semántica del lenguaje normativo) en torno al derecho positivo. De esto no se deriva, sin embargo, que tal obligación tenga también un carácter moral, así como de la tesis de que una norma es jurídicamente válida no se deriva que sea también moralmente justa". 
"Pero ¿qué decir cuando estos mecanismos o medios legales)) son «impotentes", y de hecho inefectivos, o cuando el conflicto con valores fundamentales se manifiesta sobre temas constitucionalmente no previstos, como son hoy el exterminio nuclear o ecológico? Es claro que el derecho y también el deber moral de la desobediencia civil son en estos casos consecuentes con el rechazo del formalismo ético y con la concepción hétero-poyética del estado".
"Por otra parte, las luchas por los derechos no son solamente una garantía de efectividad de la democracia. Son también una forma de democracia política, paralela a la institucional y representativa. Precisamente por consistir en la práctica organizada y colectiva de los derechos de libertad, aquéllas realizan paso a paso formas de poder o, si se quiere, de contrapoder social, bajo forma de democracia directa". (Ferrajoli, Luigi: Derecho y Razón. Teoría del Garantismo Penal) (*)



(Cuadro inexorable y prieto de situación, de cara al aniquilamiento rampante de las conquistas del populismo y la amenaza punitiva contra las protestas sociales

La irrupción bárbara ha cambiado abruptamente la inercia que caracterizaba a la sociedad argentina luego de la intensificación de la luchas sociales producidas a partir del año 2000, que derivaran en una lenta y trabajosa conquista de derechos, igualdad e inclusión,  desde el 2003. Después, el gobierno de CFK enfrentó la crisis internacional del 2008 con protección del consumo y el empleo y en esa disputa -un detalle que se escamotea interesadamente en los análisis del establishment- nos fue bastante mejor que a Brasil o al sur de Europa. En el concepto de Sur, siguiendo la metáfora de De Sousa Santos, incluimos, también, a Irlanda. 
Aún así, la concentración del capital y su efectiva lucha por la hegemonía a nivel mundial terminó imponiéndose en el balotaje argentino y en ese territorio llevan una ventaja transitoria, aunque considerable.
Pero para los partidos y sectores populares es imprescindible diferenciar el desarrollo de sus políticas en tiempos de hegemonía neocapitalista, de las políticas necesarias en tiempos de hegemonía popular. Entonces, es urgente hacer un ejercicio de reubicación contextual. 
Por un lado, advertir que la próxima etapa -tal vez inevitable- de una economía global en crisis será la deflación. 



No parece existir otra salida. Macri decide subirse a la globalización, cuando hasta el NYTimes lo desaconseja (**). Y por el otro: lo que nos falta a los países latinoamericanos que ya han desarrollado la experiencia populista es un proyecto de emancipación posible, con inclusion social, consistencia política y sustentabilidad teórica para esta etapa crucial .
Adriana Puiggros, en su artículo "Como educa Davos" (***) ayudó a entender que el plan de la lumpenburguesía es claro y urgente: desarmar todo lo que demoraba el avance de la concentración del capital en Argentina. O sea, desarticular todo lo realizado en estos 12 años (y no solamente en educacion, sino también en otros terrenos sensibles como medicamentos, petróleo, empleo, cultura, etc.). Avance capitalista, avance de las nuevas fuerzas productivas y de un nuevo modelo de acumulación frente a la reacción reformista conservadora (conservadora de lo que "es posible conservar" frente a la embestida del capital, como dice Jorge Alemán) de los populismos latinoamericanos. En algún momento decíamos que “demorar el avance” -o sea mantener lo conquistado- era revolucionario en un mundo donde se avasallaban todos los derechos. Ni siquiera ese reformismo "conservador" fue tolerado por el capital y es encarnizadamente devastado ni bien pierde su impulso transformador. En definitiva, la etapa en la que estamos es la de la imposición de un pliego de condiciones por parte del capitalismo globalizado. Una réplica local de un estado de excepción mundializado, donde los esbeltos CEOS avanzan arrasadoramente, y encuentran en la población a sectores, no menores, que siempre adscribieron a estos proyectos, como lo hicieron en la dictadura o durante el menemismo. Son los sectores que expresan un silencio militante a favor de la represión, como señala Alejandro Grimson (****). “Todo un pueblo que creía haberse dado un impulso acelerado por medio de una revolución, se encuentra de pronto retrotraído a una época fenecida, y para que no pueda haber engaño sobre la recaída y el retroceso, hacen aparecer las viejas fechas, el viejo calendario, los viejos nombres, los viejos edictos (entregados ya, desde hace largo tiempo, a la erudición de los anticuarios) y los viejos esbirros, que parecían haberse podrido desde hace mucho tiempo.” (*****). Quizás el decreto 4161 de esta época fragorosa venga de la mano de un intento de complicar procesalmente a CFK por el tema Nisman- Amia-Memorandum con Irán, o por cualquier otro que surja en el marasmo de arbitrariedades del conservadurismo recargado. “Lejos de ser la sociedad misma la que se conquista un nuevo contenido, parece como si simplemente el Estado volviese a su forma más antigua, a la dominación desvergonzadamente simple del sable y la sotana.” (******). O sea, lo social sin mediación de lo político. El estado, que hasta ahora, para algunos, podría haber aparecido como un árbitro de las tensiones y conflictos, hoy está claramente en manos de una clase social que oprime con todas sus fuerzas al conjunto del pueblo.
Es este un nuevo ciclo en el desarrollo de la concentración de la riqueza. Pero en un estadio diferente. El que por un lado se produce como consecuencia de una notable manipulación política debida a la hegemonía del capital concentrado, que logra la mayoría electoral de Cambiemos. Y por otro, viene después de un gran avance en la conciencia del pueblo de que “crecer es posible y con inclusión social y mas derechos”. Ejemplo inadmisible para el capital concentrado.
Gran avance que no alcanzó para disminuir la manipulación política lograda a partir de un seguro manejo de la opinión pública, que pone de manifiesto la consistencia del operativo Duran Barba, que en realidad constituye una suerte de mascarón de proa de algo mucho más terrible concebido y puesto en práctica por poderes externos e internos con precisión quirúrgica.
En este cuadro contradictorio deberíamos parar la película para el análisis. Hay quienes dicen: el avance de los esbeltos CEOs es imparable, subamos a su carro triunfante. Hay quienes llenan las plazas por algo a lo que ya no “vamos a volver” a ver, al menos en la forma en que estábamos acostumbrados . Y hay quienes están preparando la resistencia y la próxima ofensiva política. Tal vez haya quienes hacen las 3 cosas a la vez -por las dudas-. 
Bien vista la cosa, en la etapa anterior lo político mediaba haciendo que lo social, “la grieta”, la lucha entre los que pugnan por la concentración de la riqueza y los que intentan distribuirla, apareciera menos cruenta y menos evidente. El sinceramiento brutal a partir del gobierno de Macri, que expresa en todos los casos “los negros afuera”, expulsa a lo político y en su lugar vuelven la represión protocolizada, la censura, el ocultamiento mediático la transferencia de recursos del pueblo a los grupos concentrados, etc. En síntesis, se produce una resurrección del viejo tutelaje colonial. Es como si nos dijeran, cínicamente: “Mientras uds. sueñan con el capitalismo bueno, nosotros ponemos en funcionamiento el capitalismo real. Cuando se les ocurra despertar el paisaje será absolutamente distinto. Sigan llenando las plazas!!”. 
Pero a la vez, que no exista mediación, implica nada menos que el pueblo elige esa opción, crudamente expuesta, o se prepara para la profundización de la disputa política, social y cultural, ejerciendo sus derechos fundamentales de resistencia pacífica a la opresión, construyendo nuevas tácticas unitarias y comprendiendo nuevas estrategias emancipatorias.

(*) Editorial Trotta, Madrid, 1995, p. 921, 930 y 947, respectivamente.

(**) http://www.nytimes.com/2016/01/20/business/dealbook/davos-takes-a-fresh-look-at-emerging-markets.html?_r=0 )

(***) http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-291062-2016-01-25.html

(****) http://cosecharoja.org/alejandro-grimson-silencio-militante/

(*****) Marx, 18 Brumario

(******) Marx, 18 Brumario